Mostrando entradas con la etiqueta Granada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Granada. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de febrero de 2016

Paseos recomendados por Granada (y V)




En esta entrada, para finalizar, os propongo dos bonitos itinerarios con los que poder disfrutar de gran parte de los lugares de Granada que he recomendado visitar en las anteriores entradas:

·         1. Paseo por la colina de Alhambra y el Realejo.
·         2. Paseo por la Carrera del Darro y el Albaicín.

1.) Paseo por la colina de Alhambra y el Realejo.

Las líneas de color azul señalan recorridos a pie y las rojas en bus.



Este recorrido comienza en la parada de autobuses situada en la céntrica Plaza de Isabel La Católica, justo detrás del monumento. El objetivo, como siempre, es disfrutar lo máximo de los lugares que visitamos con menor desgaste físico posible. Para subir a la colina de la Alhambra cogeremos el bus de la línea C3 y bajaremos en la parada del Carmen de los Mártires/Auditorio Manuel de Falla, cercana al hotel Alhambra Palace.

Tras visitar el Carmen de los Mártires, lo ideal sería descansar y tomar alguna cosa en la magnífica terraza del Alhambra Palace. Después, ya más relajados, os recomiendo bajar andando por la Cuesta del Realejo hasta el Campo del Príncipe. Antes de bajar, si disponemos de tiempo, podríamos visitar también otro lugar cercano y muy interesante, la Fundación RodríguezAcosta (Callejón Niño del Royo).

Una vez en el Campo del Príncipe, lugar recomendado para tapear, se presentan dos opciones, volver a la Plaza de Isabel la Católica por las calles Escolástica y Pavaneras; o después de visitar la Iglesia de Santo Domingo, llegar a la céntrica Plaza del Campillo/Acera del Darro (Corte Inglés) por la calle Palacios y la Plaza de Mariana Pineda.

Otra opción, nada desdeñable, alternativa a la de bajar hasta el Campo del Príncipe, partiendo del hotel Alhambra Palace, sería atravesar el llamado Bosque de la Alhambra por la calle Antequeruela Alta y/o la Cuesta de Gomérez, bajando hasta la Plaza Nueva.

2.) Paseo por la Carrera del Darro y el Albaicín.



Este recorrido, que antes no presentaba ningún inconveniente, ahora solo se podría realizar, subiendo en autobús hasta el Mirador de San Nicolás, los días laborables. Desde hace pocos meses la línea C1 no pasa por la Carrera del Darro los días festivos. Por tanto, en días festivos, el paseo que recomiendo tendría que hacerse totalmente andando, lo que aumenta la dificultad para aquellas personas que no estén acostumbradas a subir cuestas y a largos paseos. Cualquier persona con una salud normal está capacitada para hacer y disfrutar de este recorrido andando en su totalidad.

En días laborables se iniciaría a pie en la Plaza Nueva/Plaza santa Ana, para poder disfrutar plenamente del paseo por la Carrera del Darro, del que ya he hablado en la entrada dedicada a “Otros lugares de Granada que no te puedes perder (II)”. Al final de este corto y bello paseo, tomaremos el autobús (la línea C1, no hay otra) en una de las dos paradas que hay en el Paseo de los Tristes, por ejemplo, la más cercana a la Cuesta de Chapiz (Paseo de los Tristes/Rey Chico).

Tras subir por la empinada Cuesta de Chapiz y disfrutar, si es posible, del estrecho callejeo del autobús por el Albaicín, nos bajaremos en la parada del Mirador de San Nicolás.

Aunque lo más recomendable sería dirigirnos directamente a la terraza del Huerto de Juan Ranas, coger un buen sitio y disfrutar de las mejores vistas que se pueden tener de la Alhambra; es casi obligatorio subir hasta el mirador para disfrutar del buen ambiente que existe entre la multitud de personas que se congregan allí a todas las horas de la noche o el día.

Después de comer y/o beber algo cómodamente sentados en la terraza de Juan Ranas, comenzaremos el descenso hacia el centro de Granada. La bajada puede hacerse improvisando, pero yo os recomiendo bajar por la Cuesta de San Gregorio hasta la calle Calderería, Nueva o Vieja, y finalmente llegar hasta la calle Elvira, ya en el centro de Granada.     


jueves, 21 de enero de 2016

Las terrazas más espectaculares de Granada (IV).

Las terrazas son un complemento indispensable para el viajero. Si además de proporcionar descanso y relax nos proporcionan unas vistas espectaculares, “miel sobre hojuelas”.

A continuación os recomiendo dos terrazas a las que nunca dejamos de ir cuando visitamos Granada:

1. La terraza del Huerto de Juan Ranas en el Albaicín.
2. La terraza del Hotel Alhambra Palace.

1.- La terraza del Huerto de Juan Ranas.


El Huerto de Juan Ranas es un restaurante muy conocido en Granada, pero en este caso lo que nos interesa es su magnífica terraza frente a la Alhambra.


Pasa desapercibida para la mayoría de sus visitantes, pero está situada en el Albaicín, justo debajo del famoso Mirador de San Nicolás. Después de visitar el mirador es casi obligado, tú te lo pierdes, bajar a la terraza del Huerto de Juan Ranas y disfrutar, cómodamente sentado, de las mejores vistas de la Alhambra, con Sierra Nevada al fondo. Es un lugar inmejorable para tomar café, comer algo, tomarse un buen gin-tonic o descorchar una botella de Champagne.

2.- la Terraza del Hotel Alhambra Palace.

El Alhambra Palace es un hotel con más de 100 años de historia, que está situado en la colina de la Alhambra. Os recomiendo leer su libro de oro, plagado de ilustres visitantes, para haceros una idea de la importancia que ha tenido y tiene este espectacular hotel.
Interior del Hotel Alhambra Palace.

La lujosa decoración que posee, como no podría ser de otra forma, inspirada en la que tienen los Palacios Nazaríes de la Alhambra, hace de este bello hotel un monumento en sí mismo.


En el interior, el hotel tiene un hermoso bar con una terraza, larga y estrecha, en la que se puede disfrutar de unas magníficas vistas de Sierra Nevada, de la ciudad y de la vega granadina. Si puede conseguir una mesa, cosa harto difícil pero no imposible, es un lugar ideal para descansar, comentar las incidencias del día y tomar algo después de visitar la Alhambra o el Carmen de los Mártires.


A estas dos magníficas terrazas, se puede añadir, para concluir, la Terraza de los Patos. Lo hago por separado porque las dos terrazas anteriores no pueden compararse con nada.

El Hotel Hospes Palacio de los Patos tiene cinco estrellas y está situado en la calle Recogidas. Ocupa un antiguo palacete del s. XIX en pleno centro de Granada, que tiene un bonito y agradable jardín con terraza, en el que se puede disfrutar del relajante ruido de sus fuentes. Es un lugar ideal para descansar y abstraerse de la ciudad que te rodea. 


miércoles, 6 de enero de 2016

Sitios para tapear en Granada (III).

Si en Bilbao o San Sebastián, por ejemplo, lo suyo es “ir de pinchos”, en Granada lo suyo es tapear. La tapa es una pequeña porción de comida, más o menos elaborada, que se acompaña con la bebida.

En Granada, como en muchos lugares de Andalucía y otros del resto de España (p. ej. Madrid), al pedir una bebida la casa la acompaña, de forma gratuita, con una tapa. En Granada es habitual distinguir entre la tapa que acompaña a “la primera” bebida y la que acompaña a “la segunda”. Si a continuación de la primera se pide otra bebida, la casa te obsequia con una segunda tapa, diferente y mejor que la anterior, normalmente más elaborada.

Como complemento del tapeo habría que destacar las raciones y, más interesante aún, las medias raciones, muy frecuentes en Granada. Las medias raciones son una solución ideal, ya que te permiten degustar una mayor variedad de productos y abaratan el coste total de la consumición.

En nuestra última visita a Granada hemos observado, con pena, que muchos bares y tabernas han recurrido a tapas, digamos de tipo “fast food” “, para salir del paso. Hay que buscar establecimientos que ofrezcan tapas originales, tradicionales; y huir, como de la peste, de lugares que ofrezcan tapas de baja calidad del tipo de patatas congeladas de bolsa con alguna salsa y roscas de pan , nada que ver con los bagels neoyorquinos, rellenas de no se sabe qué (salvo en La Antigualla en la c/ Elvira que dentro, como antaño hay jamón). Estas no son las tapas que han hecho famosa a Granada, tapas de calidad y magnífica elaboración.

Entre las mejores zonas para tapear y comer algo en Granada habría que destacar: la calle Navas, el Campo del Príncipe, la zona de Plaza Nueva y la calle Elvira, la Plaza de la Romanilla, y últimamente la calle Ganivet, en los soportales frente al Hotel Meliá Granada, con una propuesta de tapas más modernas y selectas.

Solo voy a recomendar un par de sitios que considero imprescindibles por diferentes motivos; lo ideal es descubrir por uno mismo, aún a riesgo de equivocarse, los mejores sitios para tapear:

1. Bar Los Diamantes.
2. Bar-Cafetería Ávila.

1.- Bar Los Diamantes.

En un cartel que hay en su interior se puede leer la siguiente advertencia: “Estimados clientes. La tapa es un regalo de la casa, por tanto, ni se cambia ni se elige … Gracias por su visita”.

Existen varios bares con este nombre en Granada, uno, por ejemplo, en la Plaza Nueva, mucho más amplio y cómodo; pero yo os recomiendo el original (1942), situado en la c/ Navas, 28. No sé lo que tiene este local, pero engancha. En condiciones normales yo nunca entraría en un sitio como este. Es pequeño y estrecho. Acercarse a la barra parece imposible. Sentarse una epopeya. A veces es difícil hasta entrar. Ahora bien, el ambiente es excelente y la comida magnífica. La especialidad, aunque no exclusiva, es el pescado frito y a la plancha: chopitos, cazón en adobo, boquerones, gambas, pijotas, rosada, coquinas, almejas, chipirones, salmonetes y otras muchas especialidades.

2.- Bar-Cafetería Ávila.

El descubrimiento de este bar es algo que hay que contar. Íbamos a la calle Alhamar, otro buen sitio para tapear. Cambiamos la ruta habitual y por casualidad pasamos por la puerta de un bar, en apariencia normal, situado en una calle estrecha (c/ Verónica de la Virgen, 16; perpendicular a la Acera del Darro, frente al Corte Inglés), que desde el principio nos dio buen pálpito. El sitio al que íbamos en la calle Alhamar estaba cerrado, por lo que decidimos volver al pequeño bar que habíamos visto antes a probar. Más tarde nos enteramos en internet de que era uno de los bares de tapas más famosos de Granada.


Cenamos de película. Con la bebida, tapa de jamón asado a la plancha con hierbas y unas aceitunas aliñadas que quitaban el sentido; ½ ración de bacalao con tomate y media de fritura variada (cazón, gambas, chopitos, pulpitos …). No pudimos terminar; todo estaba estupendo pero era mucha cantidad. El vino, Protos roble; el camarero lo probó, nos lo dio a probar y se preocupó por la temperatura de servicio; algo inédito en los bares de Granada. Luego supimos que era el dueño, Fernando, con el que tuvimos una agradable charla. También tienen, p. ej. manitas de cerdo, salmorejo y otras muchas tapas tradicionales. Visita inexcusable.

No muy lejos de allí, desde hace poco tiempo, según nos informó Fernando han abierto un Ávila II, en la c/ San Isidro, no muy lejos del original y mucho más grande.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Otros lugares de Granada que no te puedes perder (II).

Otros lugares de Granada que os recomiendo visitar y que no te debes perder son los siguientes:

1. El Carmen de los Mártires.
2. La Carrera del Darro.
3. El Realejo.
4. La Alcaicería.

       1.- El Carmen de los Mártires.

Palacete del Carmen de los Mártires.
El origen de este increíble lugar hay que buscarlo en una pequeña ermita fundada por la Reina Isabel la Católica, tras la entrega de las llaves de la ciudad por el Rey Boabdil, en recuerdo de los cautivos cristianos que fueron encerrados y sufrieron martirio en varios silos con forma de troncos de cono excavados en el terreno sobre el que se asienta este carmen. La ermita fue ocupada más tarde, en 1567, por monjes carmelitas descalzos; siendo San Juan de la Cruz su prior desde 1582 a 1588. En 1835, al igual que sucedió con La Cartuja, debido a la desamortización de Mendizábal, los monjes carmelitas fueron exclaustrados y la ermita y sus propiedades expropiadas por el Estado. En 1845 sería subastada públicamente pasando a manos privadas. En 1957 el Ayuntamiento de Granada, actual propietario, adquirió el Carmen de los Mártires pasando a integrarse en el patrimonio público.

Quiero aprovechar el origen de este lugar y el de su nombre para refutar un mito/tópico sólidamente asentado en la actualidad que mantiene la existencia de una convivencia idílica de las tres culturas (judíos, cristianos y musulmanes) durante la ocupación musulmana. Para ello, me remito a las palabras de uno de los más insignes historiadores españoles, D. Antonio Domínguez Ortiz, fallecido en Granada, a la que estuvo muy vinculado. Este historiador frente a la mitificación al uso mantiene que “No es verdad que hubiera habido previamente una etapa de convivencia ideal. La convivencia medieval entre las distintas razas y religiones fue más bien una difícil coexistencia. Pintar como un feliz hogar común a la Granada nazarí es un completo error; allí los judíos eran pocos y descalificados, y los únicos cristianos eran los que estaban en las mazmorras”.

Como muestra, unos botones. La matanza de judíos granadinos que arrasó la judería el 30 de diciembre de 1066; murieron cerca de cuatro mil. Otra en 1162, al aplastar los almohades una insurrección de los pocos judíos que quedaban, convertidos al Islam por la fuerza en tiempo de los almorávides. Los que sobrevivieron fueron obligados por el califa a llevar indumentarias especiales, de color azul, para diferenciarlos de los musulmanes. En el siglo XIII los judíos de Granada todavía estaban obligados a llevar un gorro amarillo en vez de turbante (Joseph Pérez - "Los judíos en España"). Aunque no sirva de consuelo, "las matanzas de judíos se dan lo mismo en la España musulmana que en la cristiana" (Julio Caro Baroja).
Volviendo al Carmen de los Mártires, lo que podemos observar hoy, aunque conserva algunos restos del antiguo convento carmelita, no tiene ningún parecido con su aspecto original. El edificio principal y el jardín romántico que lo rodea fueron construidos después de pasar a manos privadas en 1845 y su  aspecto actual se ha ido conformando con la incorporación/supresión de elementos por sus distintos propietarios. Es declarado “Jardín Artístico” en 1943.


Terraza posterior, adornada con glicinias emparradas en una bella pérgola.
El jardín, uno de los mejor conservados del siglo XIX, contiene diversos estilos de jardines históricos: francés, inglés (Jardín de las Palmeras) y español; un lago y otros lugares de interés como el Patio Nazarí.


Patio Nazarí.

Los jardines de estilo inglés se caracterizan por intentar imitar la naturaleza tal como es en la realidad, en contraposición con los jardines de estilo francés que son simétricos, organizados en parterres alrededor de un punto central.

Aunque hay muchos lugares en el Carmen de los Mártires en los que puedes sentirte en el interior de un jardín de tipo inglés, el que se designa con este nombre es un bosque de palmeras con caminos sinuosos que está junto al palacete.
Fuente de Felipe II en el Jardín inglés o de las Palmeras.

El jardín de estilo francés es de tipo versallesco con un amplio estanque bajo en el centro rodeado por cuatro parterres con esculturas que representan las cuatro estaciones y grandes copas de terracota.

Jardín francés. Parterre versallesco.

Es una visita inexcusable, que perfectamente hubiera podido incluir entre las imprescindibles.
 
          2.- La Carrera del Darro. 
                                       
Es un paseo corto pero intenso, de una extraordinaria belleza. No en vano algunos le llaman la calle o el paseo más bonito del mundo. El paseo se puede hacer a cualquier hora del día, incluso de noche, cada momento tiene su atractivo.

Transita por el valle del río Darro, entre las colinas del Albaicín y de la Alhambra. Se inicia en la Plaza Nueva/Plaza de Santa Ana, donde el río se encuentra embovedado. Después de admirar el Palacio de la Chancillería y la iglesia de Santa Ana, continuamos por el fondo del valle, ya con el río al descubierto.


La Carrera del Darro es una vía de estrechas dimensiones en la que convergen por la izquierda, en el sentido de la marcha, las empinadas callejuelas del Albaicín y por la que discurre, por la derecha, el río Darro. La calle está salpicada de bellos puentes, conventos y casas señoriales.


El final de este paseo es espectacular. Se terminan las estrechuras y llegamos al Paseo de los Tristes. Desde allí se puede disfrutar de la Alhambra desde una perspectiva distinta, desde abajo. Es un lugar perfecto para sentarse, en un banco o en una de las numerosas terrazas existentes en la zona, y recrearse con las magníficas vistas antes de emprender la vuelta.

Vistas de la Alhambra desde el Paseo de los Tristes.
Este paseo se podría continuar, con más tiempo y fuerzas, subiendo la Cuesta del Chapiz, hasta el Sacromonte, por un lado, o hasta el Albaicín/Mirador de San Nicolás, volviendo en ambos casos en autobús.

  3.- El Realejo.

El Realejo, conocido como la antigua judería, es un bonito barrio granadino que en la actualidad no conserva ninguna relación con aquellos tiempos, como no sea por la estatua de Yehuda Ibn Tibon (médico, filósofo y poeta granadino) que se encuentra en la entrada al barrio desde de la Plaza de Isabel la Católica, al inicio de la calle Pavaneras; y por el Museo Sefardí que se encuentra en la Placeta Berrocal, junto a la Puerta del Sol, lugar muy recomendable donde se conserva un magnífico lavadero público del siglo XV.

El barrio tiene dos partes bien diferenciadas. La primera, la parte más alta, pegada a la colina de la Alhambra, en la que todavía se conserva el viejo trazado de calles estrechas y desordenadas, propio de las medinas musulmanas; y la segunda, la zona llana, muy distinta a la anterior, que alberga numerosos palacios, conventos e iglesias.


Al fondo la Iglesia de Sto. Domingo, fundada por los Reyes Católicos en 1492. En el centro de la plaza
la estatua de Fray Luis de Granada que estuvo con anterioridad en la Plaza Bib-Rambla.
Su centro neurálgico es el Campo del Príncipe, amplia plaza de forma irregular, en la que se encuentra el Cristo de los Favores, imagen a la que los granadinos tienen gran devoción, con una historia muy bonita que os invito a conocer pinchando en el enlace. El Campo del Príncipe es uno de los mejores lugares de Granada para ir de tapas.
Campo del Príncipe. En el centro se encuentra la estatua del Cristo de los Favores.
         4.- La Alcaicería.

La pequeña visita que propongo puede iniciarse en una de las plazas más populares y con más historia de Granada, la plaza Big-Rambla o Bibarrambla. Sus orígenes se remontan a la época musulmana (s. XIII), pero su importancia como centro de grandes fiestas y celebraciones de la ciudad hay que buscarlo en época cristiana. En un lateral de dicha plaza, el más próximo a la Catedral, existe un arco, que pasa casi desapercibido, que nos transporta a otra cultura, la musulmana: la Alcaicería.

Plaza de Bib-Rambla. En primer término la fuente de los "Gigantones".

Como suele suceder, teniendo en cuenta el tiempo transcurrido desde su fundación en el s. XV, su aspecto actual no tiene nada que ver con el que tuvo en sus momentos de esplendor. Hoy, después de su origen nazarí, de su esplendor y decadencia en época cristiana, no queda nada de lo que fue la primitiva Alcaicería.


La Alcaicería era el lugar donde se comerciaba con la seda en bruto y manufacturada, casi exclusivamente, y otras mercancías lujosas. En la actualidad, después del declive del cultivo de la seda en el siglo XVIII y del incendio sufrido en 1843, su aspecto es similar al de cualquier zoco de Marrakech o Tánger; y en él se venden todo tipo de mercancías: textiles, vestidos, objetos de taracea y de cerámica, bisutería, recuerdos de Granada … 


martes, 8 de diciembre de 2015

Lo imprescindible de Granada (I).

 En esta ocasión, con carácter excepcional, voy a comenzar recomendando como imprescindible para visitar Granada un libro: Granada y la Alhambra, de Ediciones Miguel Sánchez (240 págs.). Compré este libro hace años en la librería del Corte Inglés de Granada por 10 € y ahora, por poco más, se puede encontrar en cualquier tienda de recuerdos de la ciudad, se ha convertido en un clásico.
El libro contiene una valiosa información sobre los lugares y monumentos más atractivos de Granada y sus alrededores, prestando especial atención a la Alhambra. Está muy bien documentado, tiene unas magníficas fotografías e incluye unas monografías muy interesantes. Puede ser utilizado como libro de lectura o como guía en las visitas a los monumentos y lugares elegidos. Es un recuerdo valioso y barato de la visita a la ciudad.

Los lugares y monumentos que considero imprescindible visitar en Granada son los siguientes:

- 1. La Alhambra.
- 2. El Albaicín.
- 3. El Monasterio de la Cartuja.

1.- La Alhambra.

La Alhambra es, sin lugar a dudas, el monumento más bello de Granada y uno de los lugares más hermosos de Europa y del Mundo. Fue declarada junto al Generalife Patrimonio Mundial por la Unesco en 1984. Su visita es imprescindible.
Panorámica de la Alhambra desde el Mirador de San Nicolás.
El enclave de la Alhambra se puede dividir en tres áreas: La Alcazaba, los Palacios Nazaríes y los jardines del Generalife. Es recomendable visitarla por completo. El recorrido total tiene una longitud de 3,5 Km y se invierten aproximadamente unas 3 horas en hacerlo. Teniendo en cuenta que el acceso a los Palacios Nazaríes debe hacerse a la hora marcada en el ticket de entrada; que se pierde el derecho de acceso a este espacio si se llega tarde, y que el resto de la visita debe hacerse en función de dicha hora de entrada, el recorrido completo puede tener una duración bastante mayor.
Si hubiera que priorizar, por cuestiones de tiempo o de condición física, la parte menos interesante para mi gusto sería la Alcazaba, después el Palacio de Carlos V y por último el Generalife; que dependiendo de la época del año en que se haga la visita (primavera) podría considerarse como indispensable. Lo que nunca debes dejar de ver son los Palacios Nazaríes.

Para obtener información fiable y actualizada antes de ver la Alhambra la mejor opción es acceder directamente a la página web del Patronato de la Alhambra y el Generalife y leer atentamente el enlace "Visitar la Alhambra" antes de comprar las entradas y planificar la visita.

La Alcazaba es la construcción más antigua de la Alhambra. Es una fortaleza militar y a su amparo se desarrollaron el resto de edificaciones.
La Alcazaba.
La zona de los Palacios Nazaríes la componen tres palacios, construidos sucesivamente y por este orden en distintas épocas: El Palacio Mexuar, El Palacio de Comares y el Palacio de los Leones. A ellos habría que añadir otras estancias de singular belleza como las Habitaciones del Emperador Carlos V y el Partal.
Palacio y Jardines del Partal. 
El Palacio del Mexuar se utilizó como zona de audiencia destinada al público y a la administración de justicia; el Palacio de Comares, que incluye, por ejemplo, el Patio de los Arrayanes, era la residencia oficial del Rey; y el Palacio de los Leones, considerado la cumbre del arte Nazarí, que incluye entre otros espacios la Sala de los Mocábares, el Patio de los Leones y la Sala de los Abencerrajes, era el lugar destinado al “harem”.
Patio de los Leones.
Cúpula de la Sala de los Abencerrajes.
Por último, el Generalife era el lugar de recreo y descanso de los Reyes de Granada. Este espacio tiene como eje central el Palacio del Generalife con sus hermosos patios y está rodeado de diversos jardines y huertas.
Patio de la Acequia.
La visita a la Alhambra no estaría completa sin una visión de conjunto de la misma. Los mejores miradores de la Alhambra se encuentran en el lugar del que voy a escribir a continuación, el Albaicín.

2.- El Albaicín o Albayzin.


Declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994 por la Unesco, este barrio de Granada está situado sobre la ladera de una colina con el río Darro en la parte baja. Es un laberinto de callejuelas estrechas y empedradas, en cuesta, repleto de pequeñas casas encaladas y de típicos cármenes granadinos con su característico jardín-huerto.

La palabra “carmen” procede del árabe “Karm” (viña). Quiero aclarar que, aunque los cármenes tienen su origen en época hispano-musulmana, es a partir de la toma de Granada y de los siglos XVII y XVIII cuando adquieren su aspecto actual. En el siglo XI se aplicaba este término para designar una finca rústica enclavada siempre extramuros de la ciudad y nunca dentro de la medina, siendo fincas de recreo con huerto y jardín.

Los cármenes que en la actualidad se pueden ver en el Albaicín surgieron a partir de la expulsión de los moriscos (1568-70). La expulsión hizo que muchas casas fueran abandonadas y acabaran en ruinas. La agrupación de parcelas permitió que pudieran construirse viviendas más espaciosas con el característico jardín-huerto, siempre rodeado de altas tapias, tal y como ha llegado hasta nuestros días. El auge de este tipo de construcciones comienza en época barroca y se extiende en el s. XIX, cuando la burguesía ilustrada de Granada revitaliza la zona, reconstruyendo los cármenes antiguos. A partir de entonces, tener un Carmen en el Albaicín, al igual que ahora, es sinónimo de riqueza.
  
El Albaicín es el mejor observatorio de la Alhambra y el Mirador de San Nicolás un lugar privilegiado para contemplar el maravilloso paisaje que componen la Alcazaba, la Alhambra y el Generalife, con Sierra Nevada al fondo.
Se puede visitar el Albaicín subiendo a pie, pero yo os recomiendo subir en autobús desde la Catedral o la Plaza Nueva en la línea C1 hasta la parada que está justo debajo del Mirador de San Nicolás (Plaza de S. Nicolás) y, después de disfrutar de las mejores vistas que se pueden tener de la Alhambra, bajar andando por las callejuelas estrechas, por ejemplo hasta la calle Elvira, para disfrutar de la belleza y el embrujo que encierra este barrio granadino (un recorrido detallado lo podréis encontrar en el apartado dedicado a los paseos recomendados por Granada). Además, el bus sube por la Carrera del Darro, Paseo de los Tristes y Cuesta de Chapiz, lo que supone un atractivo adicional a la visita del Albaicín.
Cuesta de San Gregorio.
Existe una gran polémica sobre la seguridad en este barrio. Unos dicen que es solamente “mala publicidad”, otros que es preferible tener un poco de prudencia y pasear con amigos. Yo no he tenido ninguna mala experiencia, pero lo cierto es que los propios vecinos advierten mediante pancartas de los riesgos que existen.

3.- El Monasterio de la Cartuja.

La Cartuja de Granada es un monasterio originariamente perteneciente a la Orden de los Cartujos. Fundada por San Bruno y dedicada a la vida contemplativa, estaba integrada por monjes muy austeros que vivían casi, en la más absoluta soledad. Su construcción se inició en 1516, duró casi tres siglos, y estuvo habitada por monjes hasta 1835 en que fueron exclaustrados tras la desamortización.
Fachada de la Cartuja, 

Del monasterio original se conservan la fachada, un pequeño claustro y las dependencias que lo rodean, entre ellas el Templo (Iglesia), el Refectorio, la Sala Capitular y la antigua capilla, todas ellas adornadas con numerosos cuadros. El claustro grande, las celdas de los monjes y otras dependencias se han perdido.

Pequeño claustro de la Cartuja.
De las dependencias que se conservan, la más importante desde un punto de vista artístico y la que tiene un mayor atractivo para el visitante es el Templo. De una sola nave, contiene dos de las joyas más importantes del barroco español, de una belleza difícil de igualar: la Sacristía y el Sancta Sanctorum (Sagrario). Son dos manifestaciones barrocas totalmente distintas como podrán comprobar.

El Sagrario, terminado en 1720, se encuentra detrás del altar mayor, tras una puerta de cristales venecianos. Tiene una decoración desbordante, en la que se integran de forma sorprendentemente armónica multitud de elementos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos.



Es una pequeña capilla con un tabernáculo de mármol de varios colores en el centro, con ocho columnas salomónicas negras adosadas, que contiene un templete en el que se encuentra el sagrario. Tiene una preciosa cúpula decorada con pinturas al fresco, que se sustenta sobre dobles columnas corintias situadas en cada una de las esquinas.

La Sacristía, construida entre 1727 y 1764, se encuentra a la izquierda del altar mayor. Lo que más caracteriza a este espacio es la amplitud, la luminosidad y el dinamismo, a pesar de que la estancia no es excesivamente grande.

La perspectiva que proporciona el suelo ajedrezado; el zócalo de mármol de Lanjarón, con su característico veteado, intercalado de cajoneras y alacenas de taracea realizada con materiales nobles (palosanto, ébano, marfil, plata y nácar); el dinamismo que producen las pilastras en forma de columnas talladas con bellas molduras de estuco blanco, de peculiares formas; y la rica decoración del techo; forman un conjunto de insuperable belleza. Para mí uno de los lugares más bellos que una persona pueda ver.